inflación subyacente

Es el valor inflación que refleja el IPC sin tener en cuenta los productos energéticos y los alimentos no elaborados, por ser estos los precios más volátiles.

Se considera que la inflación subyacente constituye el núcleo básico de la inflación en general. Es por tanto la herramienta utilizada por los bancos centrales y las autoridades económicas para prever la tendencia de los precios a medio plazo. Esto se debe a que la inflación subyacente incluye a los precios menos volátiles, que no sufren fluctuaciones como consecuencia de factores externos.

Este indicador se empezó a utilizar tras la crisis del petróleo de 1973, ya que la inflación general dejó de ser útil para realizar análisis sobre la evolución de los precios. Esto se debe a que los productos energéticos y los alimentos frescos no elaborados dependen de factores como las guerras, las malas cosechas o las crisis, y que por tanto no siguen la tendencia del resto de bienes y servicios.

Los valores que refleja la inflación subyacente suelen ser inferiores a los de la inflación general.

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