Sistema Monetario Internacional

El conjunto global de gobiernos e instituciones que determinan las reglas y normas monetarias para el intercambio internacional de bienes y servicios (los pagos y cobros de estas transacciones), la monitorización de las tasas de cambio de divisas, la disponibilidad de los flujos de capital, el ajuste de las balanzas comerciales de los países y la gestión de los mercados financieros y de divisas.

El sistema monetario internacional (SMI), o International Monetary System en inglés, tiene las siguientes funciones principales.

En primer lugar, asegurar la convertibilidad de las divisas mundiales sobre la base de un régimen acordado internacionalmente para el intercambio de monedas y las transacciones comerciales, lo cual es una función fundamental. Además, la creación, el perfeccionamiento y el mantenimiento de un sistema regulador fiable para el intercambio de bienes y servicios, que se conforma en una de las tareas cardinales para estabilizar las tasas de intercambio según las fluctuaciones de demanda y oferta en el mundo.

Otra función principal trata del equilibrio de las balanzas comerciales de los países por las variaciones en los tipos de cambio a lo largo del tiempo.

Por otra parte, el SMI debe mantener suficiente liquidez y disponibilidad de divisas para los flujos comerciales y de capital. Esto tiene que ver con las decisiones de los bancos centrales, el Fondo Monetario International (FMI) y otras organizaciones e instituciones bancarias y financieras al nivel mundial sobre las reservas, los activos financieros y los precios de commodities.

Ejemplos de estas organizaciones, entre otros, son el banco mundial (BM), el banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el banco de pagos Internacionales (BPI) que sirve de banco para los bancos centrales. Los tipos de cambio de divisas pueden ser varios pero hoy en día la mayoría de países con un peso económico importante utilizan un tipo de cambio flotante (flexible). Es decir, el banco central no controla el valor de su moneda en términos de apreciación o devaluación; lo hace el mercado mismo liberalmente según las fluctuaciones de la demanda y oferta de dicha divisa.

Por el otro lado, un tipo de cambio fijo utiliza otra moneda para fijar su valor según los cambios en el valor de la que está pegada. La moneda utilizada más habitual como referencia (tipo de cambio fijo) es el dólar estadounidense. Esta política tiene ventajas como mayor estabilidad de inflación y tasas de interés bajas y, por otra parte, crea más confianza para atraer inversión y fomentar el desarrollo. La principal desventaja es la falta de margen de maniobra frente a las fluctuaciones en el mercado. Otros tipos de cambio incluyen los DEG (Derechos Especiales de giro) que son una demanda potencial contra una colección de divisas de las cuatro más importantes del FMI (euro, dólar estadounidense, libra esterlina británica y yen japonés) que algunos países en desarrollo utilizan con frecuencia para transmitir confianza en sus transacciones.

El sistema monetario europeo utiliza la flotación conjunta ya que los bancos centrales miembros sólo tienen una moneda (el euro) que mueve de forma unida. También existen la flotación administrativa (ej. China) y la flotación ajustable dentro de un marco de indicadores, entre otros.

Ha habido varios sistemas monetarios durante la historia humana. Distintas culturas han utilizado varias materias como patrón para avalar los pagos de transacciones como la sal, el cacao o la más común durante siglos, los metales preciosos (oro). En 1867 el medio de cambio oficial fue el oro y los países fijaban la tasa de intercambio de su divisa a una cantidad (peso) de oro. Esto fue un tipo de cambio fijo y, entonces, la expansión monetaria de un país estuvo limitada a la cantidad de oro que tenía el gobierno. El estándar o patrón de oro estuvo vigente hasta la primera guerra mundial con una onza (28,35 gramos) de oro convertible en 20,67USD o 4,24£ británicas. Es decir que durante más 50 años las tasa de cambio de dólares estadounidense en libras esterlinas británicas fue de 4.875$/£ (4,875 dólares por cada libra) o 0,205£/$ (20,5 céntimos de libra por cada dólar). Entre 1914 y 1944, se permitían que las divisas fluctuasen de forma abierta contra el oro y entre sí. Esto dio lugar a muchas transacciones de especuladores que vendían caro y compraban barato las divisas (short selling). Al final de este periodo, el dólar estadounidense era la divisa de mayor confianza y la más conveniente a convertir en oro.

En 1944 con la segunda guerra mundial terminada, los líderes aliados se reunieron en Estados Unidos en la conferencia Bretton Woods para tomar decisiones sobre cómo articular el sistema monetario internacional. El sistema monetario resultante se sustentó en que las divisas mundiales se fijarían a una tasa fija del oro ($35/onza de oro) pero los países no tenían que convertir su moneda en oro sino en dólares estadounidenses. Esto significaba que alguien que quería convertir su dinero en oro primero se lo tenía que convertir en dólares a su tasa fijada. Esto convirtió el dólar en la divisa clave para el mundo. Entonces, la mayoría de los bancos centrales utilizaban los dólares como reserva principal. La presión sobre el dólar, al poderse convertir en oro, llegó a un punto en que otros países desconfiaba de la habilidad del dólar de afrontar todas las conversiones al nivel mundial.

En 1971 el Presidente de Estados Unidos Richard Nixon y el Secretario del tesoro John Connally mandaron suspender la convertibilidad del dólar en oro (salvo en ocasiones concretas, como cuando servía para lograr más estabilidad monetaria y para los intereses de Estados Unidos). Argumentó que esto combatiría la inflación dentro del país y protegería el valor del dólar contra la devaluación y los especuladores monetarios internacionales. También impuso una tarifa del 10% en los bienes importados para crear empleo y mejorar la balanza comercial de los EE.UU. Se implantó brevemente un sistema de dos niveles de oro, pero el sistema Bretton Woods llegó a su fin en 1973. El sistema monetario internacional tiene muchos aspectos, pero mayoritariamente se dice que las divisas funcionan con el sistema flotante aunque hay rumores que se vuelve a un sistema de patrón de oro u otro. La crisis financiera y la debilidad económica mundial desde 2008, han dado pie a las peticiones de los líderes mundiales y el público en general para crear un SMI nuevo o mejorar el sistema monetario internacional actual.

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