préstamo

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Cantidad de dinero que se presta o se recibe prestado (dependiendo de cada parte) y que se compromete a recibir o devolver en un tiempo y forma determinada. Al final de todo se devuelve una mayor cantidad de dinero como consecuencia de tener que pagar unos intereses.


Es muy habitual que crédito y préstamo se utilicen como sinónimos, pero hay que decir que en el ámbito bancario son productos diferentes. El crédito se diferencia del préstamo en que el préstamo hace referencia a la deuda de la parte (prestatario, que puede ser persona o entidad) que recibe el dinero y paga los intereses. Por otro lado, el crédito hace referencia al derecho que posee quien entrega el dinero y recibe los intereses (prestamista).

El préstamo hace referencia a la cantidad de dinero para quien lo solicita (prestatario), es decir la persona o entidad que toma la deuda. El préstamo se puede instrumentar de distintas maneras, por ejemplo, mediante un efecto de giro o letra, o en el caso de grandes corporaciones o países en forma de empréstitos
En función del período de duración de la deuda, los préstamos pueden ser a corto plazo (normalmente si la duración es inferior a un año) y a largo plazo (si la duración es superior a un año). En función de la disponibilidad, el prestatario puede recibir la cantidad de una sola vez, en forma de préstamo, o bien en función de las necesidades hasta un determinado límite como una póliza o línea de crédito. Se denomina así por ser la denominación que le otorga el prestamista, es decir, como derecho a recibir la devolución de la deuda y los intereses.

La devolución de la deuda y el pago de los intereses pueden realizarse según se pacte, bien durante la vida del préstamo o al final de la misma. Esto es lo que se conoce como "plazo de amortización".

Por otro lado, en función del tipo de interés que se aplica en un préstamo puede ser un préstamo a tipo fijo (el tipo de interés es constante durante todo el periodo) o tipo variable (tipo de interés al que se le suma un diferencial).

Por lo general, se utiliza el método denominado francés que mantiene los pagos constantes a lo largo de la vida del préstamo, si bien puede variar la proporción de intereses y la devolución de la deuda.

Los préstamos reciben diferentes nombres en función de cuál sea su propósito. Así por ejemplo, nos podemos encontrar con:

  • Préstamo al consumo, que es aquel cuyo objeto es la compra de bienes de consumo como un coche, o un electrodoméstico. 
  • Préstamo personal, que es aquel que se utiliza en momentos puntuales y con importes no muy elevados. 
  • Préstamo hipotecario, cuyo fin es la compra de una casa o un piso.

Uno de los puntos en que más nos debemos fijar a la hora de decidirnos contratar un préstamo u otro son la TAE y las comisiones de apertura (aquella comisión que se cobra en el momento de iniciar la operación) y cancelación (comisión que se cobra al finalizar la devolución del préstamo).

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